El gas natural volvió a fluir este jueves por un gran gasoducto que va de Rusia a Europa luego de 10 días de cierre por mantenimiento, pese al temor de la Unión Europea (UE) de que Moscú no lo reabriera y cortara el suministro por las tensiones por la guerra en Ucrania.

De todos modos, el flujo está lejos de la capacidad máxima del gasoducto Nord Stream 1 y las perspectivas seguían siendo inciertas, lo que no disipa los temores de que Europa enfrente escasez de gas el próximo invierno, a partir de diciembre.

El operador Nord Stream AG dijo en un comunicado que el gas empezó a fluir otra vez este jueves por la mañana, y su base de datos mostró que el combustible comenzó a arribar a destino poco después de la hora prevista para el fin del mantenimiento, las 6 a.m.

Según los primeros datos del operador alemán de esta red, Gascade, el flujo equivalía al que este gasoducto registró varias semanas antes de la suspensión de operaciones por mantención, alrededor de un 40% de su capacidad, informó la agencia de noticias AFP.

La guerra en Ucrania ha agriado las relaciones entre Rusia y países occidentales, entre ellos los de la UE, que impusieron una ola de sanciones a Moscú por haber invadido al país europeo.

El Nord Stream 1, que pasa por el mar Báltico desde Siberia hacia Alemania, había estado cerrado desde el 11 de julio por mantenimiento.

En medio de las tensiones por Ucrania, Alemania había expresado temores a que el gasoducto -la principal fuente de gas ruso, que representa hasta una tercera parte de todo el que consume Alemania- no reabriera en absoluto.

El director de la red reguladora alemana, Klaus Mueller, dijo que la compañía estatal de gas ruso Gazprom había notificado entregas de solo el 30% de la capacidad del gasoducto.

Más tarde tuiteó que el suministro estaba por encima de esa cantidad y que podría llegar al 40% de capacidad que tuvo durante semanas antes del mantenimiento, algo que no sería suficiente para resolver la crisis energética que enfrenta Europa.

“Lamentablemente, persisten la incertidumbre política y la reducción del 60% desde mediados de junio”, escribió Mueller.

Gazprom redujo a mediados de junio a 40% su capacidad de suministro a través de Nord Stream, argumentando que le faltaba una turbina que se encuentra en mantenimiento en Canadá.

El Gobierno canadiense dio permiso a principios de mes para que la turbina reparada fuera enviada a Alemania, para lo cual tuvo que violar sanciones internacionales impuestas a Rusia por la invasión de Ucrania.

El Gobierno ucraniano fue el único que se quejó.

El gigante ruso Gazprom había asegurado que no podía garantizar la reanudación del suministro por el gasoducto, citando la ausencia de la turbina, necesaria para el funcionamiento de una estación de compresión.

Pero Alemania insistía en que eso era un “pretexto” político y que la turbina era una pieza de reemplazo que se suponía iba a ser instalada en septiembre.

El funcionamiento a media máquina de un 40% de la capacidad de Nord Stream implica un riesgo de que el aprovisionamiento sea insuficiente para las empresas y los particulares en los meses de invierno.

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