Austria se opone al embargo del gas ruso, insistiendo en que las sanciones “no deben afectar a los que las introducen”, afirmó este jueves el canciller del país, Karl Nehammer, durante una rueda de prensa con el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, que también critica duramente la estrategia de presión de la UE sobre Rusia.

“Las sanciones deben golpear a aquellos contra quienes van dirigidas y no afectar a los que las introducen”, dijo el mandatario austriaco, añadiendo que la postura de Viena consiste en que un embargo al gas “no es posible”, debido al hecho de que la economía de Alemania depende del combustible ruso y si se derrumba, lo mismo pasará con la austriaca, provocando un desempleo masivo.

Además, Nehammer exigió a la Comisión Europea que acelere la realización de la compra conjunta de gas por parte de los países miembros de la UE, señalando que actualmente “una plataforma energética común será más importante que nunca”.

Mientras tanto, Orbán siguió oponiéndose a la estrategia de sanciones occidentales contra Rusia como medio para poner fin al conflicto en Ucrania y destacó que el racionamiento obligatorio de gas era “el primer signo de una economía de guerra”. Advirtió que, si el conflicto no termina pronto, Europa se enfrentaría a una recesión.

Las declaraciones de los líderes de ambos países europeos produjeron después de que los ministros de Energía de los 27 Estados miembros de la Unión Europea alcanzaran este martes un acuerdo para reducir el consumo de gas. El acuerdo recoge una reducción voluntaria del consumo del 15% entre el 1 de agosto de 2022 y el 31 de marzo de 2023, llevada a cabo “con medidas de su propia elección”.

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