Nauru, en el océano Pacífico, está a casi 320 km de cualquier lugar: la isla de Banaba, parte de Kiribati, es la tierra más cercana.

La ciudad “importante” más cercana con vuelos directos es Brisbane en Australia, a 4.000 kilómetros al suroeste.

Es el segundo estado más pequeño de la ONU en términos de tierra (después de Mónaco) y, con poco más de 10.000 habitantes, el segundo más pequeño en términos de población (después de Tuvalu).

También es uno de los lugares menos visitados de la Tierra. Aunque no aparece en los datos más recientes de la ONU, un operador turístico dice que el país recibe solo 160 turistas al año.

Tal vez pienses que un lugar tan remoto no necesitaría distanciarse más. Pero un país con un solo hospital, sin respiradores y con escasez de enfermeras, no puede arriesgarse.

  • El 2 de marzo, Nauru prohibió la entrada de los viajeros ​​de China, Corea del Sur e Italia. Cinco días después, Irán fue agregado a la lista.
  • A mediados de marzo, Nauru Airlines suspendió los vuelos a Fiji, Kiribati y las Islas Marshall, y su única otra ruta, Brisbane, se redujo de tres veces a la semana a una vez cada 15 días.
  • Después de eso, todos los viajeros que llegaron de Australia (principalmente residentes que regresaron) fueron enviados a una cuarentena de 14 días en hoteles locales.
  • Aunque no ha habido ninguno recientemente, cualquier solicitante de asilo (Australia tiene un centro de procesamiento de migrantes en la isla) también estará en cuarentena durante al menos dos semanas.

La política, dice el presidente Lionel Aingimea, se llama “captura y contención”.

“Estamos manteniendo las cosas en la frontera”, explica. “Estamos utilizando nuestro aeropuerto como frontera y nuestras instalaciones de tránsito como parte de nuestra frontera”.

Aquellos que están en cuarentena son examinados todos los días ​​por si presentan síntomas

Los que han desarrollado fiebre hasta ahora, han sido aislados aún más y se les practicó la prueba de covid-19.

Los kits, enviados a Australia, han resultado todos negativos hasta este jueves.

A pesar de vivir una crisis, los nauruanos comunes y corrientes están “tranquilos y serenos”, dice el presidente

En cuanto a sí mismo, está agradecido con otros países por su ayuda -particularmente con Australia y Taiwán, con los que Nauru tiene relaciones plenas- y con su religión.

“Cuando comenzamos a aplicar esta política de captura y contención, acudí a Dios en oración, y él me dio una escritura que he guardado en el corazón, que es el Salmo 147, versículos 13 y 14. Eso me ha servido de mucho mientras atravesamos, como dice la Biblia, este valle de muerte”, dice.

Las buenas políticas aplicadas en tiempo y forma dan resultados eficientes y salvan vidas.

By Tadeo Casteglione

Periodista de Noticias Expres con certificación en Periodismo Digital, Combate de las Fake News y Geopolitica emitido por la ESADE.