Innovación: El trabajo de INVAP en estos momentos.

La enorme sede central de Invap, en la zona este de Bariloche, está por primera vez desde que se inauguró, hace 10 años, en un vacío nunca visto.

Los físicos e ingenieros que les dan vida a los proyectos de la empresa pasan buena parte del tiempo de gestación en una oficina, frente a la pantalla. “Somos más que nada una empresa de ingeniería”, explicaron desde la compañía.

Invap es también una enorme generadora de equipos de trabajo que, como tales, precisan reunirse, interactuar, discutir, intercambiar ideas. En las oficinas lo que abundan son pequeñas salas, algunas dotadas con medios audiovisuales y otras, sólo con una pizarra.

Los programas que universalizaron las videoconferencias son el mejor sucedáneo de esas reuniones. Para la gente de Invap no es una modalidad nueva, aunque como se trata de una empresa de tecnología, desarrollaron sus propios sistemas. “Zoom queda para las relaciones personales”, aclaró Christian Tisot, un ingeniero que fue hasta hace poco representante de los trabajadores en el directorio.

Invap viene de sufrir la pérdida de uno de sus fundadores, Héctor Otheguy, que como CEO primero y como presidente del directorio después, puso a la empresa en el nivel de actividad más grande de su historia. Murió el 31 de marzo pasado.

También tuvo que tomar la decisión, cuando la epidemia adquirió proporción universal, de repatriar a todos los empleados que estaban en el exterior, salvo aquellos que residen de manera permanente en esos países (Invap tiene representación fija en sitios donde los trabajos son de un horizonte de años).

En esta repatriación están incluidos los que acababan de viajar a Cabo Cañaveral, en Estados Unidos, para participar del lanzamiento del satélite Saocom 1B, que no llegó al espacio y quedó en depósito hasta que el horizonte se aclare.

“Utilizamos una aplicación que nos provee el área de Sistemas de la empresa, que es similar al Zoom, y que nos permite tener muchos participantes, compartir pantalla, etcétera”, dijo Tisot, consultado por Río Negro.

“Muchas veces deshabilitamos las cámaras para no usar tanto ancho de banda y hacer más fluida la comunicación”, contó antes de mostrar una imagen en la que aparecen Solange Hernández y Fabián Ravelli. La reunión corresponde al proyecto del reactor argentino de investigación multipropósito RA-10.

Como se ve, los ingenieros y físicos que hacen reactores nucleares, satélites, radares y otras soluciones de ingeniería tienen en sus casas los mismos problemas que los simples mortales.

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