El obispado de Neuquén festeja este viernes los 59 años de su creación por parte del Papa Juan XXIII y Jaime de Nevares fuera designado como el primer obispo neuquino. Lo sucedieron los obispos Agustín Radrizzani, Marcelo Melani, Virginio Bressanelli y, en la actualidad, se encuentra el obispo Fernando Martín Croxatto.

“Que en este tiempo de pandemia y aislamiento, en este tiempo de dolor, en este Viernes Santo de la entrega dolorosa del Señor Jesús, podamos todos, como iglesia neuquina, seguir celebrando la vida y seguir creciendo con sabor a Evangelio, dejando la huella del amor comprometido con todas las personas de esta tierra”, dijo Croxatto.

El obispo envío un abrazo a toda la diócesis de Neuquén y los invitó a seguir andando al calor de la fe y de la esperanza cristiana “que nos hace hermanos de todos los sufrientes de este suelo y de aquellos hombres y mujeres de buena voluntad que buscan hacer el bien en el lugar que estén. Feliz cumpleaños a cada uno, porque ustedes son la Iglesia y expresan el Amor de Dios a través de su testimonio”.

El papa Juan XXIII, mediante la Bula Centenarius Annus, le asignó como jurisdicción el territorio de la provincia de Neuquén y estableció como sede del obispo diocesano a la ciudad capital, según un documento que difundió la diócesis de Neuquén.

También, elevó a la dignidad de Catedral de la nueva diócesis al templo parroquial correspondiente a la entonces parroquia Nuestra Señora de los Dolores. Hasta el momento de su creación como diócesis, los fieles del territorio de la provincia de Neuquén fueron integrando distintas diócesis, que se fueron modificando con el curso del tiempo, según las necesidades.

De este modo, como territorio eclesiástico perteneció a los Obispados de Lima, Perú (1541); de Córdoba (1570); de San Juan de Cuyo (1834); de Mendoza (1934); de Viedma (1957 hasta el 10 de abril de 1961).

By Joel Casteglione

Editor general de Noticias Expres. Master y Postgrado en Ciberseguridad.