La caída de la actividad económica como consecuencia del aislamiento social en la que derivo la pandemia, tuvo un correlato casi lineal en la demanda de electricidad: en todo el país se retrajo un 23% y en el norte de la Patagonia, un 16%. Pero a pesar del desplome, esta no es la mayor preocupación en el sector sino la ruptura de la cadena de pagos.

El gerente del Ente Provincial de Energía de Neuquén (EPEN), Francisco Zambón, acusó una caída apenas superior al 9%, aunque en el informe distribuido no se toma potencia máxima demandada (MW) sino consumo (MWh). Esta empresa estatal atiende todas las ciudades de la provincia, menos la capital, Plottier, Cutral Co, Plaza Huincul y Zapala

El gobierno nacional dispuso que la falta de pago de la factura de luz no puede ser argumento para el corte del servicio, pero no de manera generalizada sino en aquellos hogares vulnerables, identificados en el decreto del presidente Alberto Fernández.

La semana pasada la asociación que nuclea a los distribuidores de electricidad, Adeera, salió a advertir que el beneficio no es generalizado, porque sus socios temen que haya un incumplimiento más allá de la crisis.

A nivel nacional, el promedio del 23% en la caída tiene picos y valles: las grandes industrias demandaron un 60% menos de electricidad y, en la otra punta del cable, en la actividad petrolera y minera sólo se redujo en un 5%, siempre de acuerdo con los datos de Cammesa.

En los hogares y comercios pequeños la caída de la demanda de potencia fue del 19% y entre los llamados “Gumas” (grandes usuarios mayores), del 46%.

“La demanda de energía eléctrica da cuenta de una caída significativa en relación a idénticos períodos del año anterior; como es sabido esta es uno de los principales indicadores de actividad económica, la afección por el COVID-19 es claramente palpable”

By Joel Casteglione

Editor general de Noticias Expres. Master y Postgrado en Ciberseguridad.